Llega la navidad, esa época del año donde multitud de niños esperan impacientes que Papá Noel y los Reyes Magos les colmen de regalos por su buen comportamiento. Sin embargo, algunos niños, bien por comentarios que escuchan en el colegio, o bien por deducciones que van haciendo ellos mismos, empiezan a hacerse preguntas sobre la existencia de estos seres mágicos, hasta que un día nos sorprenden preguntándonos, “Papás, ¿los Reyes Magos existen? En el colegio me han dicho que son los padres, ¿a qué no?”.
En consulta, atendemos a muchos padres y madres que se muestran preocupados cuando tienen que hacer frente a esta cuestión, o incluso con miedo de que sus hijos sean los últimos de la clase en descubrir este secreto tan bien guardado, siendo objeto de burla por sus compañeros.
Entonces, ¿cuándo es el mejor momento para desvelarle a nuestros hijos que los reyes magos en realidad están más cerca de lo que ellos pensaban? ¿cómo podemos hacerlo sin que sientan que les hemos estado mintiendo?
Es durante los primeros cursos de educación primaria cuando los niños comienzan a hacerse preguntas sobre la existencia de los Reyes Magos. Si nuestro hijo es uno de ellos, no es conveniente mentirle por alargar la ilusión que invade estas fiestas. Es importante que podamos resolver sus dudas ofreciéndole una respuesta verdadera y acorde a su nivel de madurez.
Hay que tener en cuenta que nuestros hijos pueden sentirse decepcionados por el secreto que les hemos ocultado. Por ello, es importante explicar cómo culturalmente los Reyes Magos han servido para representar el cariño que nuestras personas cercanas nos tienen, y ese afecto es mostrado mediante detalles valiosos que son importantes para nosotros. Además, si tiene hermanos o primos pequeños, podemos empoderarle en el rol de niño mayor, que ayuda a guardar este secreto hasta que los demás sean tan maduros como lo es él.
Y, ¿cuándo es el mejor momento para abordar este tema? Cómo he comentado, en general no es necesario que los padres se anticipen a sus hijos para darles la noticia, cada niño tiene su momento, y él mismo nos marcará cuando está preparado para escuchar la explicación sobre este gran secreto. Pero en caso de que no nos lo pregunte, aproximadamente a los 11-12 años puede ser un buen momento para que sus padres se encarguen de darle una explicación adecuada, que le permita entender con claridad el significado y la razón de esta fiesta.
No obstante, que nuestros hijos dejen de creer en los Reyes Magos no impide que podamos darle un enfoque diferente a este evento y que nos siga permitiendo intercambiar sorpresas sabiendo que las recibimos de nuestros seres más queridos. Esto, lejos de ser menos ilusionante, puede llegar incluso a hacernos valorar más los detalles que recibimos. Así, podremos continuar viviendo estas fechas con la misma alegría.
Elena Hernández Casado
Psicóloga infantil y juvenil