Aunque las autolesiones no son exclusivas de la adolescencia, sí es la etapa donde son más frecuentes este tipo de daños ya que es una etapa de cambios y crisis importantes en su identidad. En los últimos años llama la atención el creciente número de casos que podemos escuchar tanto en medios de comunicación, por ejemplo el conocido caso de La Ballena Azul, como en un entorno más o menos cercano. Pero lo difícil de comprender y la pregunta que muchos se hacen es ¿qué puede llevar a cortarse a uno mismo?
Hay varias formas de interpretar una conducta autolesiva; sin embargo, lo que queda claro es que es un intento por comunicar algo a través del acto, a través del cuerpo. Podríamos definirlo como un tipo de lenguaje somático que normalmente surge ante una emoción negativa que desborda al adolescente. Al sentir el dolor del corte devuelve al adolescente a una sensación de paz transitoria que desvía la atención de la angustia que sentía, y en definitiva impide el desarrollo del pensamiento. Digamos que sería como una forma física que corta un pensamiento que el adolescente siente que no puede manejar.
Existen varias hipótesis por las que los adolescentes pueden recurrir a hacerse cortes. Una de ellas es vista como una estrategia de afrontamiento evitativo ante la incapacidad de regular afectos negativos. A veces, el corte se produce en momentos donde el adolescente tiene la sensación de que pierde el contacto consigo mismo o con la realidad, conocido como despersonalización y desrealización, y el dolor del corte les hace sentir que siguen siendo ellos, algo así como, me corto luego existo. El riesgo es que terminan zambulléndose en una espiral donde cada vez que sienten una tensión emocional que no pueden manejar o verbalizar recurren al corte, lo cual impide que puedan seguir pensando sobre esa situación y buscar otra alternativa más adecuada.
Autores como Van der Kolk hablan de que se produce cierta dependencia a nivel cerebral. Plantea que la autolesión provoca la liberación de opioides endógenos que producen en el cerebro una sensación de calma y lucidez. Pasado un tiempo, la disminución de esos opioides puede llevar al sujeto a buscar de nuevo la liberación de dichos opioides a través de nuevos cortes.
¿Por qué sucede esto?
Hay autores que hablan de que se da por la dificultad de mentalizar del adolescente. En entradas futuras hablaremos de qué es eso de mentalizar con más detalle. De forma resumida, la mentalización sería la capacidad de explicar y dar significado a las conductas, pensamientos, deseos y expectativas del otro, es decir, asumir que la otra persona tiene una mente cuyos contenidos establecen su forma de comprender los comportamientos de otras personas (Mitjavila, 2013.) Sería la capacidad de reflexionar sobre lo que nos sucede y podríamos decir que es el sistema inmune de nuestra mente.
Sin embargo, estos adolescentes no son capaces de mentalizar y de pensar en qué les está sucediendo y al verse desbordados pasan directamente al acto de cortarse. Nuestro trabajo como psicoterapeutas por tanto es, a través de la relación paciente- terapeuta, permitirles que utilicen nuestra mente para poder pensar sobre ellos mismos. Por un tiempo nos vamos a convertir en una especie de mente auxiliar, como si fuéramos una especie de disco duro externo, donde ponen su información caótica y desorganizada y le ayudamos a poner orden y título a lo que les sucede para que poco a poco puedan ir construyendo ellos mismo su propia identidad.
Para finalizar, voy a dejar una pequeña reflexión que hace un autor sobre el suicido y la autolesión y que nos puede llevar a pensar en la importancia de buscar ayuda cuando se dan este tipo de situaciones ya que nos hablan de que algo no está yendo bien en el adolescente. “El suicido es una solución permanente a un problema temporal, mientras que la automutilación es una solución temporal a un problema permanente” (Muñoz, 2016.)
Carmen Domingo Peña
Psicóloga infanto- juvenil