Estar fuera de los límites implica ser anormal, pero ser anormal no implica necesariamente ser inferior.

Hans Asperger.

Cuando parece que ya nos habíamos acostumbrado a los términos autismo y asperger, debemos volver a adaptarnos a la nueva terminología, ya que las nuevas actualizaciones de los dos manuales diagnósticos más utilizados a nivel mundial (DSM-5 y CIE-11) dejan de hablar de estos términos para comenzar a hablar de Trastorno del Espectro Autista. Con este cambio aparecen los conceptos de alto y bajo funcionamiento, que corresponderían a lo que conocemos como asperger y autismo respectivamente.  A lo largo del blog hablaré de los dos términos para que la lectura sea más comprensible.

Para entender mejor por qué hacemos esta diferencia, es interesante remontarnos al origen del concepto. Por un lado, el psiquiatra Leo Kanner acuñó en 1943 el término “Autismo infantil precoz”, ya que observó que estos niños no usaban capacidades lingüísticas que si poseían, que tenían un comportamiento autoestimulatorio (como puede ser girar objetos una y otra vez) y “extraños” movimientos (durante muchos años se ha asociado autismo al balanceo típico de los niños para relajarse y regularse sensorialmente).

Prácticamente al mismo tiempo, en 1944 el también psiquiatra Hans Asperger acuñó el término “Psicopatía autista”, para definir también a un grupo de pacientes cuyos intereses eran intensos e inusuales (por ejemplo, eran expertos en astronomía  pero no podían tener una conversación más allá de su foco de interés), tenían rutinas muy repetitivas y de las que no “podían” salir de una manera espontánea, con apego a ciertos objetos y con un lenguaje muy peculiar que él denominó como “pequeños profesores”.

Pero si hay una figura importante que nos ayudó a los profesionales a contextualizar la problemática autista fue la psiquiatra  Lorna Wing, precursora del término Espectro Autista tan vigente ahora. En ese espectro entraría la famosa “tríada de Wing”, en la que define las dimensiones que están alteradas en el continuo autista como es el TRASTORNO DE LA RECIPROCIDAD SOCIAL, EL TRASTORNO DE LA COMUNICACIÓN Y EL TRASTORNO DE LA CONDUCTA IMAGINATIVA. Más tarde añadió patrones repetitivos de actividades e intereses.

Con los conceptos citados anteriormente, estamos en disposición de hacer una diferenciación entre el autismo de Kanner (bajo funcionamiento) y el de Asperger (alto funcionamiento). En el primer caso hay un retraso en la aparición del lenguaje y respecto al cociente intelectual puede haber o no discapacidad. En el Síndrome de Asperger (alto funcionamiento ahora), no suele haber retraso en la aparición del lenguaje y a nivel cognitivo tienen un funcionamiento normal o superior. Digamos pues que la principal diferencia es que en el caso de una persona con autismo de alto funcionamiento podemos hablar de “discapacidad social”, mientras que en el bajo funcionamiento hay alteraciones en el lenguaje verbal, intelecto y comunicación.

Así pues el trastorno del espectro autista es un trastorno del desarrollo de origen neurobiológico, de inicio en la primera infancia, que se caracteriza por una desviación en los patrones normales de los aspectos fundamentales de la vida de cualquier ser humano donde los efectos de la intervención temprana son muy importantes.

La huella que deja el trabajo con una persona con autismo es imborrable. Sin duda el aprendizaje es mutuo.

Si os interesa conocer más sobre el espectro autista os animo a ver la serie “Atypical”, de Netflix. Aquí podéis ver el trailer.

Rosana Gallegos Pascual

Psicóloga infantil y juvenil