En estos primeros días de colegio/guardería de los más pequeños, seguro que habéis vivido o presenciado situaciones en las que lloran desconsoladamente o se niegan a entrar al cole. Esta situación se puede dar tanto en el momento de la separación, como en momentos previos, ya sea en el coche o en casa, ese mismo día o la noche anterior.

Para los niños, por lo general, el verano es maravilloso. No hay obligaciones, estamos mucho tiempo en la calle, todo es disfrutar y la presencia de los padres y otras figuras familiares de referencia es más continua que durante el curso. A nosotros también nos ocurre cuando las vacaciones terminan y toca volver al trabajo. Se nos hace mucho más cuesta arriba dejar ese tiempo de disfrute.

Para ellos volver al cole significa volver a las obligaciones, a madrugar y también volver al ritmo vertiginoso de ver menos a sus padres. Tanto por las horas que pasan en el cole ellos, como las que los adultos pasamos en el trabajo. Nosotros no lo expresamos llorando, pero para ellos, es una forma de expresar su descontento por la situación.

Pero ¿Cuándo debemos alarmarnos?

Llamamos trastorno de ansiedad por separación a la ansiedad excesiva o inapropiada para la edad del niño cuando se da la situación de separarse de las personas a las que están íntimamente vinculadas (principalmente padres, pero también abuelos, cuidadores…).

Esta separación les genera un gran malestar, preocupándose de manera intensa por el bienestar propio o de sus figuras de referencia. Piensan que pueden sufrir un accidente, morir o incluso ser secuestrados. Esto conlleva que se nieguen o eviten asistir a la escuela o cualquier otro lugar, incluso a quedarse solo en casa sin estas personas o  a dormir sin ellas. Algunos niños tienen pesadillas con temáticas relacionadas con estas preocupaciones o la separación. Otros, pueden llegar a mostrar sintomatología física (dolor de estómago, cefaleas, vómitos…).

Teniendo en cuenta estos criterios, quiero diferenciar varios aspectos.

Señalar que a nivel evolutivo, la ansiedad de separación es algo que todos los niños pasan. No como trastorno, si no como una parte más de su desarrollo. Entre los 8 meses y los 18 meses tiene lugar la ansiedad ante los extraños. Es decir, los niños temen la interacción con personas que no conocen o lugares nuevos y buscan a sus figuras de referencia para que les aporten seguridad. Muchos de ellos llorarán, gritarán o incluso podrán tener una rabieta si la figura de referencia desaparece. Esta situación puede continuar hasta aproximadamente los 2 años, momento en el que comprenden que no desaparecen y que sus padres volverán. Por tanto, si llevamos al niño a la guardería en este periodo, es probable que esa ansiedad por separación sea más manifiesta. Y por tanto, tengamos que utilizar mucha calma, amor y paciencia en ayudarles con este paso.

En este proceso, es muy positivo por ejemplo el juego del escondite, como ya contamos en el blog anteriormente: (http://www.puertaabierta.es/2018/06/07/el-juego-del-escondite-cucu-tas/)

Entonces, si mi hijo tiene más de 2 años y tiene estas reacciones al acudir a la escuela, ¿Ya estamos hablando de trastorno? No.

Como decíamos antes, la vuelta al cole es dura y para algunos, la primera vez que comienzan la escolaridad y se separan de sus padres. Es dejar atrás un periodo maravilloso, divertido y comenzar con las obligaciones. Se llenan de nervios por qué compañeros tendrán, qué tienen que hacer allí o si la dificultad aumentará… y cuando es difícil expresar este conjunto de emociones verbalmente, lo expresan físicamente.  Habrá que acompañarlos, escucharles, apoyarles y dar tiempo. Algunos lloran el primer día y nunca más lo harán, otros lloran la primera semana y otros no lloran el primer día y lloran a las dos semanas. O incluso niños que nunca lloraron, lo hacen al empezar primaria (ante la expectativa de aumento de dificultad). Hablar con ellos es fundamental al igual que mostrarnos nosotros tranquilos.

Si la situación se alarga o la ansiedad incrementa o generaliza a otras situaciones o entornos, podéis consultar con un profesional.

Así que ánimo, calma y tranquilidad en estos primeros días.

 

Eva García

Psicóloga Infantil y Juvenil