El verano suele ser esa temporada del año donde se abre la posibilidad de asistir a campamentos y ludotecas o de disfrutar en familia unas vacaciones en la playa o en el pueblo. Es por tanto una temporada de ilusión, donde la infinidad de planes posibles permite a los niños disfrutar mientras los adultos desconectamos de la rutina de nuestro día a día. Sin embargo, este año nos enfrentamos a una época estival fuera de lo común, marcada por la incertidumbre y la preocupación sobre cómo sobrevivir a un verano diferente en familia.
Las vacaciones de nuestros niños ya han llegado y mientras, algunos padres continúan trabajando, lo que puede llegar a convertirse en un problema al no contar con las esperadas actividades lúdicas simultáneas a nuestro horario laboral. La pregunta es, ¿qué podemos hacer para que el verano no se convierta en una época caótica marcada por continuos conflictos familiares?
En estos últimos meses hemos tenido que lidiar con experiencias nuevas y complejas que han podido hacer que perdamos nuestra rutina horaria, que seamos más flexibles con los límites o que permitamos un mayor uso de pantallas en nuestros hijos. Hemos tratado de adaptarnos a un contexto diferente de la mejor forma posible, aunque, inevitablemente, hemos abusado de herramientas que nos facilitaban la situación, lo que ha podido provocar cierto caos en las rutinas diarias o incluso en la forma de relacionarnos.
Por suerte, podemos contar con el verano como una buena oportunidad para volver a recuperar ese orden que habíamos perdido. Aunque a veces podamos asociar el verano con el descontrol, en realidad no deja de ser período en el que nuestras rutinas cambian para dar lugar a otras diferentes con respecto al resto del año. Es por ello por lo que podemos volver a encauzar nuestros hogares aprovechando este cambio de estación, siendo flexibles, pero sin dejarnos llevar por la improvisación que nos ha invadido los últimos tres meses. Al fin y al cabo, como comentábamos en entradas del blog anteriores, los niños necesitan límites que les ayuden a estructurarse en lo personal y en lo social. Además, establecer unas normas básicas en función de la edad de nuestros hijos, puede ayudarnos a distribuir mejor nuestro tiempo y a disfrutar más los unos de los otros.
Para todo ello, es importante volver a crear un horario que entremezcle actividades fijas (horas de irse a dormir y de levantarse, horario de las comidas, rutinas de higiene, tareas domésticas) con actividades variables y lúdicas (excursiones en familia, manualidades, juegos de mesa, tiempo de ocio con pantallas, quedadas con iguales, etc.). No debemos olvidar qué el hecho de que los niños hayan acabado el curso no quiere decir que hayan dejado de tener responsabilidades. El verano es una época idónea para trabajar en el fomento de su autonomía. Con los más pequeños se puede aprovechar para estimular rutinas como el vestirse solos, peinarse, etc.; al no tener la presión del tiempo para ir a clase, podemos enfocar ese tipo de tareas de una forma mucho más relajada y animarlos a que sean más independientes y aprendan a hacer tareas por ellos mismos. Por otro lado, en los más mayores se puede fomentar su implicación en las tareas domésticas como poner y quitar la mesa o hacer la cama, e incluso enfocar ciertas tareas de una forma lúdica, como por ejemplo la cocina.
Otro punto destacado es el uso de la tecnología, del que se tiende a abusar cuando hay mucho tiempo libre. Es importante que tratemos de poner límites al tiempo de ocio que destinan a las pantallas, especialmente evitando su uso en las horas próximas a irse a la cama, ya que en caso contrario disminuirá la calidad de su sueño. Además, aprovechando el buen tiempo, podemos fomentar tiempo de ocio al aire libre como: ir a la piscina, dar un paseo por el parque, ir a andar en bicicleta o con los patines, hacer excursiones en familia, etc.
Promover el contacto con iguales, respetando las medidas de seguridad, también es algo imprescindible. Los niños han pasado varios meses sin relacionarse con amigos de su edad y es algo fundamental para su desarrollo. Más aún cuando hacerles partícipes y fomentar su responsabilidad con las nuevas medidas sanitarias también les ayudará a sentirse más autónomos e integrados en el entorno que nos rodea hoy en día.
Si algo tenemos claro es que este año deberemos ser creativos para adaptarnos a la nueva situación social que atravesamos, pero esto también puede ser una buena oportunidad para pasar más tiempo con nuestra familia y compartir nuevas experiencias que nos ayuden a conocernos mejor. Desde el centro Puerta Abierta os animamos a estimular vuestra creatividad y la de vuestros hijos descubriendo actividades nuevas para disfrutar al máximo de estos meses, y deseamos que paséis un muy buen verano.
Elena Hernández Casado
Psicóloga infantil y juvenil